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COLECCIONABLE BAEZA

BAEZA, 1564.

Fuente de Santa MaríaGINÉS MARTÍNEZ DE ARANDA.

Como sabemos, el siglo XVI es para Baeza, al igual que para la vecina y hermana Ciudad de Úbeda, el Siglo de Oro en el que se fundamenta la enorme riqueza patrimonial y cultural del que es portadora.

Si pretendemos introducirnos en descubrir cuales fueron las causas de este esplendor, veremos como subyacen varios y diversos factores que requerirían mayor espacio para su análisis, si bien ya han sido perfectamente aclarados por diversos especialistas.

El caso es que una aristocracia urbana, receptiva a los más novedosos gustos artísticos de su tiempo, un clero poderoso y un Concejo con grandes recursos económicos debido a la general pujanza de los sectores productivos baezanos durante esta centuria, conformarán la ciudad del Renacimiento que hoy es Baeza.

Centrándonos en el tema que nos ocupa, es decir, la magnífica Fuente de Santa María en la Plaza del mismo nombre, hemos de hablar irremisiblemente de la administración pública local, esto es, del Concejo baezano como responsable de importantes obras públicas en Baeza y su término.

Este Concejo, cuyos miembros pertenecía al patriciado urbano, controlaba los distintos aspectos de la vida en la Ciudad.

Entre las importantes actuaciones que, como hemos dicho, cambiarían la faz de esta localidad, se encuentran, amén de otras, las mejoras de las infraestructuras locales, tanto de su alfoz jurisdiccional como en la misma Ciudad de Baeza. En este sentido destacan puentes, caminos y fuentes para el abastecimiento de agua de la población.

El Concejo, promotor y responsable, como hemos dicho, de este tipo de obras, será pronto consciente de que la fuente era susceptible de convertirse en un emblema de la ciudad, de ahí el enorme grado de artisticidad que alcanzaron algunas de ellas.

A comienzos y a mitad del siglo XVI se construirán en Baeza dos grandes minados, es decir, sistemas subterráneos para la conducción, con el propósito de llevar agua corriente a las grandes fuentes de la localidad y que serían los de la Fuente del Moro y el del Arca del Agua.

Entre las fuentes que aún hoy se conservan de aquel momento hemos de destacar la Fuente de los Leones, de hacia 1526, situada en la Plaza del Pópulo y la Fuente de Santa María.

La Fuente de Santa María, enclavada en la plaza de este mismo nombre, donde se abre la fachada norte de la Catedral, pertenece a la tipología de fuente exenta. Fue mandada a construir, en 1564, siendo Ginés Martínez quien la realizó, conservando aún su primitivo estado si bien sufrió modificaciones en 1670. Está conformada por un pilar lobulado en cuyo centro se levanta un arco de triunfo de influencia serliana.

Se compone básicamente de dos cuerpos. En el primero encontramos tres vanos, el central constituido por un arco de medio punto y flanqueado por dos adintelados, que descansan sobre pilares a los que se adosan columnas toscanas en sus frentes. Sobre las columnas encontramos atlantes y cariátides entre los que se sitúan cartelas conmemorativas al igual que en los laterales. El cuerpo superior, de menor anchura que el primero y unido a este por aletones, contiene el escudo de Felipe II entre sendos guerreros. Toda la obra se remata por un gran frontón triangular con un espejo decorando su tímpano.

Sin duda constituye esta fuente uno de los más deliciosos y bellos ejemplos de esta tipología construidos en España durante el siglo XVI.

FRANCISCO JAVIER RUIZ RAMOS

BAEZA, S. XIII – S. XVI.

Catedral fachada norteErigida sobre la antigua mezquita aljama de Baeza, fue puesta bajo la advocación de la "Natividad de Nuestra Señora" por Fernando III el Santo, tras la conquista definitiva de la cuidad en 1227.

Como suele suceder con la inmensa mayoría de edificios catedralicios, presenta una larga y complicada historia constructiva que ha propiciado que se mezclen diversos estilos artísticos. De esta forma, encontraremos en esta magnífica catedral elementos góticos, mudéjares, renacentistas y barrocos.

Presenta una planta basilical con tres naves, siendo la central de mayor anchura que las laterales. Se articula mediante pilares cruciformes sobre pedestales a los que se le adosan columnas con capiteles corintios. Para cubrición de las naves, se utilizan bóvedas de crucería de estilo gótico y bóvedas baídas de tradición renacentista.

En el lado sur, posee un interesante claustro de planta rectangular, con capillas en sus paramentos y un aljibe en el centro en el centro del mismo.

El exterior de la Catedral no presenta homogeneidad en su conformación, puesto que observamos elementos que acusan las vicisitudes histórico-constructivas por las que ha pasado el edificio. Posee diferentes e interesantes accesos, siendo el principal el que abre a la Plaza de Santa María en el lado norte.

A través de una lonja de triple acceso, llegamos a la portada principal, realizada en 1587, según traza de Juan Bautista Villalpando. La puerta queda flanqueada por pilastras lisas pareadas de capitel corintio, entre las cuales se horadan sendas hornacinas. El segundo cuerpo de esta portada, queda dominado por un gran relieve con el tema de la Natividad de la Virgen basado en una obra con el mismo tema realizada por el pintor italiano Zúccaro. Este relieve queda flanqueado por pilastras corintias sobre basamento y más al exterior por pináculos con bolas.

En esta fachada, a la derecha de la portada, aún se observa un gran arco apuntado, hoy cegado, que constituiría uno de los accesos a la primitiva catedral. También en el exterior destaca la torre, levantada en diferentes épocas sobre la primitiva base del alminar de la mezquita musulmana del siglo XI. En el segundo tercio del siglo XIX, la torre se derrumbó, siendo reconstruida con el aspecto que hoy tiene durante el siglo XX.

El interior, fue realizado casi en su totalidad durante el siglo XVI. Si bien se comenzó en estilo gótico, el desplome de la fábrica, en 1567, propiciará la introducción del estilo renacentista. Será Andrés de Vandelvira quien planteará la reconstrucción de la obra, que visitaría con frecuencia desde 1553. A su muerte, en 1575, le sucederán maestros de la talla de Cristóbal Pérez, Francisco del Castillo, Villalpando y el discípulo de Vandelvira, Alonso Barba, quienes continuarán las obras hasta su finalización en 1593.

La intervención de Vandelvira en la catedral será determinante para que el templo adquiera ese sabor renacentista que hoy lo caracteriza y ensalza, merced a la cubrición que realiza utilizando la bóveda baída y las columnas con capitel corintio adosadas a los pilares.

Este interior, presenta elementos muy interesantes. De esta forma, se conservan nueve capillas en las naves laterales, de las que merecen la pena destacar la Capilla de Santiago, de finales del siglo XVI. Anterior, hacia mitad de siglo, se realiza la Capilla de San José. De 1560 es la excepcional Capilla de San Miguel y de finales del siglo XVI y principios del XVII es la Capilla Dorada, quizá la que posea una mayor artisticidad de todas las de la catedral. Todas estas capillas denotan una clara influencia vandelviriana.

No se puede marchar el visitante sin admirar la excepcional Custodia de estilo barroco, realizada en plata y cobre por Gaspar Núñez de Castro entre 1700 y 1714.

FRANCISCO JAVIER RUIZ RAMOS