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Antiguas CarniceríasConformando la bella Plaza del Pópulo, encontramos este singular edificio. En 1545 se cae la antigua carnicería y en 1547 la ciudad se dirige al Emperador Carlos V, solicitando una nueva. Pero el edificio no se construyó en su actual emplazamiento sino que en un primer momento, se levanto al otro lado de la puerta de Jaén, cerca de la vieja Universidad, en la calle Atarazanas y muy cercana al Barrio de San Vicente. Formaba parte de una antigua plaza denominada de los Leones. Pero no se trataría de la actual Plaza del Pópulo también denominada Plaza de los Leones por la fuente que ocupa el centro, sino otra primitiva plaza que se hallaba tras la Puerta de Jaén. Esta plaza se conformó a tenor de las ideas renacentistas de amplios espacios presididos por bellos edificios. En esta plaza el edificio que habría que admirar por su magnífica fábrica, sería el de las Carnicerías, ubicadas en la muralla, en la cota más baja. Bajo ellas y adosadas a la muralla, existían unas pequeñas viviendas que servían para encerrar el ganado. Cuando la muralla empezó su deterioro, con grave peligro para personas y animales, se ordenó su reparación hacia 1639 pero esta situación supuso el inicio de un proceso de progresivo deterioro, que acabaría por arruinar el emplazamiento. Todo el conjunto de la plaza estaba totalmente deteriorado y la mayoría de las casas se habían hundido al estar en su mayoría deshabitadas. La despoblación que se produjo debido al desplazamiento de la población a zonas del ejido, acabó con todas las viviendas de la plaza y del Barrio de San Vicente. Se buscaban espacios más acordes a las nuevas ideas y esta zona quedó despoblada ya que vivir frente a la carnicería y junto a una puerta de la ciudad no era ni mucho menos decoroso además de poco higiénico. En 1962-63 fue desmontado y reconstruido por la Dirección General de Arquitectura bajo la dirección del arquitecto Pons Sorolla. Debido a la longitud del primitivo edificio fue preciso "doblar" sus extremos para adaptarlo al nuevo emplazamiento. Se le añadieron también entre alero y pilares, unas zapatas de madera. Consta el edificio de dos cuerpos de sillería bien labrada. En el primer cuerpo se abren tres vanos adintelados con sobresalientes rejas de rosetas de forja y la portada desplazada a la izquierda. A los lados encontramos dos escudos, a la izquierda el de la ciudad de Baeza y a la derecha el del Corregidor tal y como se encuentran en numerosos edificios de la ciudad de carácter civil que se construyen en este siglo XVI. Sobre un entablamento corrido con decoración de rosetas, se levanta el segundo cuerpo compuesto por gruesos pilares y antepechos coronado por zapatas y cornisa con ménsulas de madera. En el centro se sitúa el escudo del Emperador Carlos V, un águila bicéfala, explayada y bicoronada que sujeta con sus garras un escudo.

En el interior, el forjado del edifico apoya sobre seis columnas, dos menos de las originales, con capiteles de bola.

Desde su nueva ubicación en los años 60, el edificio ha tenido multitud de usos: secadero de pieles, archivo histórico y museo y sede del Patronato de la Juventud. Actualmente se están llevando a cabo reformas y adecuando el edificio para la función que probablemente ocupará en breve, Juzgado de la ciudad.

ROSA MARÍA LÓPEZ RUZ