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COLECCIONABLE ÚBEDA

Hospital de SantiagoÚBEDA, 1562-1575

Andrés de Vandelvira.

Nos encontramos, sin duda, ante un magnífico y significativo ejemplo de la arquitectura de tipo asistencial en nuestro país.

Fue fundado por otro de los ilustres ubetenses que dio el siglo XVI, D. Diego de los Cobos y Molina, obispo de Jaén entre 1560 y 1565, miembro de esa gran familia de auténticos mecenas renacentistas como fue la familia Cobos-Molina.

Quiso fundar el eclesiástico ubetense, una obra pía en su ciudad natal. De esta forma encargó a Andrés de Vandelvira, la realización de tan singular proyecto, el cual lo realizará entre 1562 y 1575, frente al convento de San Nicasio, en la ribera del camino que conducía a Toledo.

El esquema que Vandelvira presenta viene a suponer una novedad, puesto que rompe, en gran medida, con lo que había sido la tradición constructiva hospitalaria precedente. Si bien el esquema cruciforme con cuatro patios, resultaba el modelo hospitalario ya comúnmente aceptado –recordemos el Hospital Real de Granada- , el arquitecto alcaraceño plantea un nuevo esquema, quizá también forzado por los intereses y deseos mismos del comitente.

Lo que el Obispo Cobos quería era un edificio multidisciplinar, que aunase en sí las funciones de Hospital, Palacio y Capilla. Consciente de esto, Vandelvira ejecuta su gran obra como una pieza maestra del clasicismo finisecular.

Elevado sobre una lonja de triple acceso, es una obra que sorprende al exterior por la rotundidad de las masas y volúmenes, así como por su extraordinaria y majestuosa severidad.

La opaca fachada –hay que pensar que las actuales ventanas eran en un principio mucho más pequeñas-, consta de dos cuerpos, separados por un friso con decoración de discos cerámicos y flanqueada por sendas torres que se alzan a tres alturas. El último de estos cuerpos, alberga unos huecos retranqueados que aluden de forma simbólica a los huecos donde deberían ir las campanas.

Accedemos al interior por un arco de medio punto con grandes dovelas castellanas y ménsula en su clave, sobre el que vemos un relieve dedicado a Santiago Matamoros, Patrón de España. Tras el paso por el zaguán, se abre un hermoso y diáfano patio de doble galería y con columnas de blanco mármol.

Al fondo, se encuentra la Capilla, excepcional por su singular planta en forma de H invertida como consecuencia de la inclusión en su interior del cuerpo bajo de las torres. El cerramiento de la misma, se realiza a través de bóveda de medio cañón y baídas con decoración geométrica y pintura al fresco.

En el ángulo noroeste del patio encontramos la formidable y monumental escalera, que por si misma y vista en planta adquiere entidad propia. Se cubre mediante bóveda rebajada y ochavada a través de unas trompas aveneradas en sus cuatro ángulos. Debajo de esta, se abre un cuerpo de luces que, de acuerdo con la iluminación, acentúan la sensación de ingravidez de tan portentosa bóveda.

En diversas estancias del conjunto, encontramos interesantes muestras de pintura al fresco. Así por ejemplo las bóvedas de la capilla, la sacristía y antesacristía y la escalera. Esta decoración fue llevada a cabo por Pedro de Raxis y Gabriel Rosales.

En definitiva, un magnífico conjunto surgido bajo las más puras premisas del clasicismo serliano del que Vandelvira hizo gala en los últimos años de su vida.

Su actividad como hospital, cesó en 1975, tomando el relevo el que actualmente presta sus servicios a la población de la región, es decir, el Hospital San Juan de la Cruz.

FRANCISCO JAVIER RUIZ RAMOS