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Último tercio del sigo XVI.

Portada del Palacio Marques de la RamblaPerteneció a la poderosa familia Cobos-Molina que jugó un papel fundamental en la Úbeda del siglo XVI. Fueron los grandes promotores del momento, salpicando la ciudad de magníficas construcciones, escribiendo así el capítulo más brillante de la Úbeda renacentista que se convirtió, de este modo, en una de las ciudades más gloriosas del siglo XVI español. Fue mandado edificar por Francisco de Molina Valencia, regidor y capitán de infantería en la Guerra del Reino de Granada, casado con Doña Mayor Vela de los Cobos, aunque su actual nombre se debe a sus últimos poseedores, los Marqueses de la Rambla y de San Juan de Buenavista. En 1575, Don Francisco Molina compromete con los canteros de Úbeda, Juan de Madrid, Juan Hernández y su hijo Cristóbal Hernández la labra de los sillares para la fachada. Pretendía el regidor imitar el modelo preexistente en el Palacio Vela de los Cobos.

Consta la fachada de dos cuerpos. La portada es de la misma composición que el mencionado Palacio Vela de los Cobos con puerta adintelada entre columnas exentas de orden corintio. Llama la atención la portada que no se sitúa en el centro de la fachada, sino totalmente aislada en la zona izquierda. Unos sencillos huecos con buena rejería completan este primer cuerpo. El segundo cuerpo está separado del primero por un friso recorrido con decoración de puntas de diamante. Se compone de ventanas clásicas coronadas con frontón triangular situadas entre pilastras jónicas. La ventana que se sitúa sobre la portada, se halla flanqueada por dos tenantes de gran tamaño que ostentan dos escudos heráldicos de la familia del fundador, un escudo con las armas de Molina y Valencia y el otro con las armas de Vela de los Cobos. La actitud amanerada de los guerreros y la gracia que muestran en su pose, nos acercan a las esculturas de Esteban Jamete que podemos admirar en edificios de Úbeda como la Sacra Capilla de El Salvador. Se remata el edifico con una cornisa en saledizo decorada con ménsulas de hojas de acanto y cabezas.

Mencionar también en el exterior la hornacina que se sitúa en la parte izquierda y que alberga la imagen de la Virgen de la Luz, situada bajo un pequeño tejaroz con tejas policromadas. La imagen Mariana es de madera policromada de estilo románico tardío. La inscripción nos informa del origen de la escultura y su procedencia y según ésta, se descubrió en 1300 en la parte de muralla en la que se levantó el edificio. Y es que el Palacio, se construyó adosado a un lienzo de la antigua muralla junto a la desaparecida Puerta de la Calancha, que formaba parte de un conjunto de fuertes puertas que se distribuían a lo largo de todo el recinto de la ciudad y que en este siglo XVI, sufre un progresivo abandono y deterioro debido a su cada vez más escasa función.

El espacio interior se articula por medio de un patio que posee dos escuadras diferentes, una con doble arcada que descansa sobre columnas de piedra con capitel dórico y la otra de pilares biselados. Las enjutas de los arcos se decoran con escudos donde aparecen los linajes de Molina, Valencia, Porcel y Solórzano y finos delfines. Las claves de los arcos se decoran alternando hojas de acanto con heráldica. Mencionar también la escalera que se dispone al fondo, casi centrada algo poco común ya que habitualmente ocupaban un rincón del patio. Es el primer ejemplo de arquitectura civil del Renacimiento en Úbeda, donde la escalera no se coloca en acodo con la portada principal.

Actualmente se puede disfrutar del espacio de este magnífico palacio ya que alberga un magnífico hotel con estancias que, ambientadas de tal manera que nos llevan a evocar tiempos pasados.

ROSA MARÍA LÓPEZ RUZ