Sin imágenes
ÚBEDA, Década de 1540-Década de 1560

Palacio Vázquez de MolinaAndrés de Vandelvira.

En la majestuosa Plaza de este mismo nombre, se levanta este excepcional palacio exento frente a la Colegiata de Santa María. En multitud de ocasiones se ha dicho que es uno de los palacios más bellos realizados en España durante el siglo XVI, y no sin razón, puesto que sus valores arquitectónicos y estéticos, así lo acusan.

De nuevo tenemos que mencionar aquí a otro miembro de la familia Cobos- Molina, concretamente a Juan Vázquez de Molina, Señor de Payo, Comendador de Guadalcanal y como su familiar Francisco de los Cobos, alto funcionario de Carlos V y de Felipe II. Mandó construir este palacio que ni si quiera llegó a habitar, puesto que en 1566, fue cedido a una comunidad de monjas dominicas, manteniéndose como convento –convento Madre de Dios de las Cadenas- hasta el siglo XIX, en que pasó a ser Ayuntamiento.

Este palacio rebosa italianismo por sus cuatro costados, hecho que sin duda, lo han hecho merecedor de los mayores elogios.

Su planta sigue la tipología desarrollada por los grandes palacios y casas señoriales del siglo XVI y que podemos ver repetida en otros palacios de la misma ciudad. Es una planta cuadrada, con un patio interior porticado a partir del cual se organizan el resto de estancias. Este patio queda algo desplazado por la introducción de un elemento retardatario en la esquina noroeste, como es la Torre del Homenaje, sin duda realizada por mandato mismo del patrón de la obra.

El patio, cuyo acceso está desplazado por una incomprensible intervención realizada en las últimas décadas del siglo XX, posee una diafanidad y belleza que supera incluso a los mejores ejemplos italianos.

Se conforma en dos plantas, mediante arcos de medio punto que descansan sobre delgadas y blancas columnas de mármol de capitel corintio. Un elemento llamativo y a destacar, es sin duda, la cubierta de la galería inferior, realizada con bóvedas de arista. Es ponderable por una razón. La tradición constructiva española, tendía a realizar estas cubriciones mediante un techo plano de alfarje, debido a que los maestros españoles evitaron en todo momento utilizar las tirantas, para contener los empujes, que con tanta asiduidad pueden verse en los edificios italianos del Renacimiento. Vandelvira aporta una solución bellísima al realizar estas bóvedas, gracias a que en la pared del fondo inserta una serie de arcos ciegos que actúan como arcos de descarga.

La fachada principal, la que abre a la Plaza del mismo nombre, asombra por el dominio del lenguaje arquitectónico ejercido por el arquitecto. Es una fachada articulada en tres plantas y siete calles. Está inspirada en una ilustración realizada por el italiano Fra Giocondo de Verona, en 1511, para definir el modelo de casa romana propuesto por Vitrubio.

En el primer cuerpo, al contrario de lo estipulado como canónico, emplea el orden corintio, en el segundo el jónico y en el tercero, el orden es sustituido por atlantes y cariátides entre los que se abren unas originales ventanas ovaladas. Se remata con una sensacional cornisa y la cubierta o tejado, en cuyas esquinas, se alzan, rasgando el cielo, unos delicados y graciosos templetes de tradición clásica.

El cerramiento del lado norte, abierto a otra pequeña plaza, posee una cantería menos cuidada, consecuencia de una restauración en el siglo pasado así como por ser el acceso al desaparecido jardín-huerto del palacio que ocupaba gran parte de este espacio.

En la actualidad, este palacio es sede del Ayuntamiento de Úbeda desde el siglo XIX.

FRANCISCO JAVIER RUIZ RAMOS