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jose carlos sajuan monforteEL ubetense José Carlos Sanjuán Monforte será el encargado de pregonar la Semana Santa 2018. Hermano de tres cofradías de la ciudad, caballero de la Orden del Santo Sepulctro, fundador y primer Hermano Mayor de la Virgen de Gracia y director de protocolo durante la visita del Papa Benedicto XVI, con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud, entre otros méritos, Sanjuán Monforte desgranará un discurso reivindicativo, institucional, mariano y pasional en el que, adelanta, “habrá sorpresas”.

–¿Cómo y cuándo conoció la noticia?
–En un momento muy emotivo para mí; en Santa María, el pasado Lunes Santo. Estaba vestido de nazareno, faltaba media hora para que saliera la procesión y hablaba con la Virgen. Entonces se acercó Felipe y me lo dijo. Una noticia de este tipo nunca la esperas y más teniendo en cuenta los pregoneros de los últimos años, gente más joven que vive desde cerca la Semana Santa de Úbeda. Los que vivimos fuera tenemos que hacerlo a través de las redes sociales o los medios de comunicación, y nunca estás al cien por cien.

–Se lo comunican un Lunes Santo y justo antes de iniciar su estación de penitencia con la Virgen de Gracia, ¿Cómo fueron esos momentos posteriores?

–Mi gran ventaja es que tenía por delante toda una Semana Santa para ver y, aunque siempre lo he hecho, para fijarme aún más en los cambios de las Cofradías o los nuevos atributos. Sin duda, la pasada Semana Santa la miraba de forma diferente a cualquier otra.

–¿Cómo se lo comunicó a su familia?
–Es una noticia que no puedes contar a nadie. En mi casa sí que me notaron raro y mi mujer y mis hijos me preguntaban. Decían que me encontraban bien, pero diferente. Se lo comuniqué después de Semana Santa, cuando llegamos a Madrid. Estábamos cenando y fue un momento muy bonito.

–¿Su contestación fue inminente o necesitó pensarlo?
–Fue inminente. No dudé en ningún momento. De hecho, creo que en Úbeda todos tenemos en nuestra mente este pregón, mejor o peor y cada uno a su estilo, y sé de gente que lo tiene hasta escrito. Lo que sí es verdad es que después de decirle que sí a Felipe, me cuestionaba si era consciente de la responsabilidad que había asumido. Pero la contestación fue inminente. Fue un "Sí, cuenta conmigo".

–Con su trayectoria cofrade, ¿de verdad no lo esperaba?
–Sinceramente, no. Pensaba que yo, como otros muchos ubetenses que quieren a su cofradía y aman su Semana Santa, ya había perdido esa oportunidad; y no pasa nada. Es cierto que en años anteriores, tal vez por cercanía a algunas personas que eran presidentes de la Unión de Cofradías, barajé esa posibilidad. Pero ha llegado cuando ya no lo esperaba. Cuando me lo comunicó Felipe me sorprendió gratamente. A diferencia de otros presidentes, como José Luis Latorre, Paco Luis Sáez o José Ramón Agulló nunca he tenido una amistad estrecha con él. Apenas he hablado con Felipe en tres o cuatro ocasiones en mi vida. Creo que cuando no esperas las cosas, lo agradeces más.

–¿Parece que esto de los pregones va implícito en la familia. Hace dos años lo dio su primo, Jesús Monforte.
–Precisamente, una de las veces que hablé con Felipe fue por teléfono para felicitarle por esta elección. Le dije que era una gran decisión que un sacerdote diera el pregón de Semana Santa, pero también arriesgada; más aún, cuando era su primer pregonero como presidente de la Unión. Él me respondió que era consciente de ello y que no le importaba.

–¿Qué supone para usted esta responsabilidad?
–Un reto. Las cofradías de Úbeda no son las que yo conocí en mi infancia, ni en mi adolescencia. Es verdad que, en mi caso, como fundador y primer Hermano Mayor de la Cofradía de la Virgen de Gracia, considero que fuimos un revulsivo importante para la Semana Santa. Por entonces yo ya vivía en Madrid y fue todo un reto montar una Cofradía aquí. Yo estaba todos los fines de semana en Úbeda. Pero este reto es diferente. Te cuestionas si tienes que hablar o no de todas las Cofradías y, si lo haces, de qué forma. Otro obstáculo añadido es, por ejemplo, que yo nunca he visto procesionar a la Virgen de Las Lágrimas, porque coincide con el Vía Crucis de la Noche Oscura donde yo salgo. De esta cofradía sólo he visto vídeos y percibo en ella lo mismo que en la Virgen de Gracia hace 30 años, mucha ilusión, muchas ganas, muchos proyectos y, sobre todo, gente joven. La Sentencia sí la conozco porque me invitaron un año a ser el exaltador.

–¿Cree que las Cofradías es ese nexo de unión entre los jóvenes y la Iglesia?
–Cuando empezamos a fundar la Virgen de Gracia, una noche, en casa de Ramón Fuentes, nos invitaron a cenar. Estuvimos un grupo de amigos entre los que se encontraban un carmelita, el padre Carlos, y un sacerdote salesiano, Ramón Gutiérrez. En un momento determinado de la cena hubo ciertas discrepancias entre ambos. Mientras que Ramón se preguntaba por la necesidad de fundar una cofradía más, el padre Carlos, con muy buen criterio en mi opinión, defendía que mientras los jóvenes estuvieran en el seno de las cofradías, permanecerían en el seno de la Iglesia. Aseguraba que cuando desapareciera ese vínculo, formarían partidos políticos asociaciones y otro tipo de colectivos, pero fuera de la Iglesia. A mí aquello jamás se me olvidó porque es verdad.

–¿Qué les movió a fundar la Cofradía de la Virgen de Gracia?
–Por entonces, y a excepción del Vía Crucis del Martes Santo, existía un gran vacío en nuestra Semana Santa desde el Domingo de Ramos hasta el Miércoles Santo. Un lapsus de tiempo grande, por eso decidimos llenar la noche del Lunes Santo. No te niego que llegamos a valorar la posibilidad de procesionar el Miércoles Santo por la noche, pero al final nos decidimos por el Lunes Santo y creo que fue un acierto. Es la Reina del Lunes Santo, ¡qué te voy a contar yo!

–¿De cuántas cofradías es hermano?
–De tres, el Santo Entierro por tradición familiar -por parte de mi padre y mis dos bisabuelos por parte de madre, que fueron refundadores de esta Cofradía-; de la Noche Oscura por la devoción que este Cristo ha despertado siempre en el entorno de los Salesianos y yo soy antiguo alumno salesiano, y por mi tío Luis Monforte que fue hermano fundador; y, por supuesto, de la Virgen de Gracia.

–¿Y sólo ha procesionado en estas tres cofradías?
–Curiosamente, la primera túnica con la que yo me vestí siendo uno niño fue de la Cofradía del Resucitado y de la mano de mi padre. Sin embargo, no soy hermano, pero mi padre y mi tío sí eran. Así que las primeras fotos que tengo vestido de penitente es con la túnica del Resucitado. Esto lo he mamado en mi casa desde la cuna.

–¿Qué recuerdos guarda de su infancia cofrade?
–Recuerdo que mi madre nunca guardaba las túnicas en un baúl, sino que las colgaba en un armario. Los capiruchos sí que los guardaba en los cajones. Los días previos a la Semana Santa las sacaba, las planchaba y vivíamos muy intensamente las previas. También recuerdo que cuando era niño, la Santa Cena pasaba por casa y Emilio Sánchez Plaza interpretaba la marcha de esta Cofradía mirando al balcón de mi abuela, porque mi abuela la interpretaba al piano y él lo sabía. De chiquillo era de esos que iban a ver a las cofradías salir, encerrar, por las callejuelas… Mi primo Jesús, Paco Cuenca, Pepe Sevilla y todos los de la panda llevábamos un cuadrante y al final de la Semana Santa hacíamos balance de cuantos hermanos llevaba cada una y las comparábamos con años anteriores. Ya en mi juventud, nos juntábamos en la Plaza de Andalucía para tomarnos los roscos de Jesús sobre las cinco de la mañana. Nos sentábamos en un banco y recuerdo la imagen de Carlos Escalzo en el balcón pidiendo a todos los hermanos una oración.

–No es hermano de todas las cofradías, pero por uno u otros motivos, guarda relación con casi todas.
–Así es. Por ejemplo, mi hermano Luis ha procesionado también con la Expiración. Mi tío José le pasó su túnica y él salía tocando el timbal. El varal de dos tulipas de la Expiración me lo llevé yo a Madrid y allí lo tengo. En el caso de Las Angustias, también tengo lazos por los Miranda. Alfonso Miranda, con el que jugaba en la plaza, y su primo Manolo, han estado toda la vida unidos a Las Angustias y todos los años íbamos a la fiesta de esta Cofradía. Con La Soledad hemos subido la cuesta un puñado de veces. Como anécdota, recuerdo que a mi sobrino su padre le aconsejó no subir la cuesta porque había demasiada gente. Él le dijo que no lo haría pero, lógicamente, la subió. Al siguiente año el cartel anunciador de la Semana Santa era La Soledad y en la foto estaba mi sobrino corriendo en la cuesta. Imagínate la cara de mi cuñado cuando la vio.

–El Santo Entierro lo vive desde la niñez, ¿no es así?
–Llevo desde los 12 años saliendo con el Santo Entierro. Toqué el tambor, toqué el timbal y un año salí de redoblante. No sé que pasó, pero llegó Antonio Fernández, que era el Hermano Mayor, y me dijo: ¡Tú!, a tocar la caja. Le respondí que no había tocado la caja en mi vida, pero me dijo que ese año me tocaba. Así que salí con la caja. Lo único que no he sido capaz es de sacarle sonido a una trompeta. ¡Y mira que he soplado!.

–De las tres cofradías de la que es hermano, ¿alguna más especial por algún motivo?
–Me siento identificado con las tres, porque las tres las vivo muy intensamente. No puedo decantarme por ninguna. La Virgen de Grarcia es el fervor mariano. El santo Entierro no tiene nada que ver, es otra cosa y desde que soy caballero de la Orden del Santo Sepulcro, con mayor razón. Yo pedí el ingreso en esta Orden a raíz de ser hermano del Santo Entierro, tenía mucho interés y al final, en la actualidad, soy el Lugarteniente, recientemente nombrado por el Papa Francisco. A la Noche Oscura nunca la he considerado una cofradía, para mí es algo distinto, es el Vía Crucis, una estación de penitencia.

–¿Quién le va a presentar en el pregón?
–Cuando comenté en aquella cena en casa que iba a ser el pregonero, se ofrecieron mis dos hijos mayores, Victoria y Carlos, a presentarme. Lógicamente, como padre, no podía decantarme por ninguno de ellos. Así que decidí que si no había inconveniente por parte de la Unión de Cofradías, fueran los dos. Hablé con Felipe y me contestó que el pregón era mío y yo decidía. Así que me van a presentar los dos. No sé cómo lo van a hacer, porque hemos llegado al pacto que ni ellos me adelantan su presentación, ni yo les desvelo mi pregón. Así que en el momento que se entere todo el mundo, me enteraré yo también.

–¿Cuáles van a ser las grandes líneas de tu pregón?
–Quiero que sea un discurso reivindicativo, institucional, mariano y sin olvidar que conmemoramos la Pasión, Muerte y Resurrección, un tema fundamental para los cristianos. Esos son los cuatro ejes principales que me marqué desde el principio, desde aquel Lunes Santo en el que Felipe me dio la noticia. Vestido de nazareno y durante las cuatro horas que dura la procesión, tuve tiempo más que suficiente para pensar. Quiero que sea un pregón personal.

–¿Será tradicional o habrá sorpresas?
–Habrá sorpresas. Algunos dirán que ha sido un buen detalle, otros que ‘no sé qué viene esto’ y otros que ‘no ha estado mal’. Pero el pregón es algo muy personal de cada uno.

–¿Cómo ha evolucionado la Semana Santa de Úbeda?
–Nuestra Semana Santa goza de un inmejorable estado de salud. Es algo de lo que me alegro. Aprovecho la ocasión para ensalzar la labor que realizan en Caridad. Es un tanto importante que se están apuntando las cofradías y es muy loable. Además siguen creciendo y aumentando el número de hermanos.

–¿A qué cree que se debe ese crecimiento?
–Cuando fui el primer Hermano Mayor de la Virgen de Gracia, recuerdo que existía cierta inquietud por buscar hermanos. No dudé en decir que estaban equivocados, que había que buscar hermanas para la cofradía. Un hombre se apunta, pero una mujer arrastra a toda la familia. Eso es visión de futuro. Este año, en la Fiesta de la Virgen de Gracia, se han puesto más de veinte medallas nuevas y creo que el mayor no tendría más de 8 o 10 años. Había niños con días de vida. Los hermanos fundadores, con una media de algo más de 50 años, somos los más ‘carrozas’ de la cofradía. Eso es gloria bendita. Hay que defender siempre a la mujer, en cualquier ámbito de la vida. En la Orden del Santo Sepulcro, contamos con una Sección de Damas desde el Siglo XIX. El Papa Pío Nono apostó por la mujer, porque quién mejor que ella entiende de caridad y solidaridad. Un hombre es más insensible a estas cosas. Pues con ese mismo criterio nosotros fundamos la cofradía y hoy superamos los mil hermanos, todo un logro para una hermandad con 35 años de vida.

–¿Cómo vive la Semana Santa?
–La paso completa en Úbeda. Esta semana es sagrada. Cuando por algún motivo veía que peligraba, siempre dejaba constancia en mi trabajo que me daba igual cuando coger las vacaciones de verano. Un año llegué a coger esos días en diciembre. Pero la Semana Santa era innegociable. Así que el Viernes de Dolores ya estoy en Úbeda y no me marcho hasta el Domingo de Resurrección. Y la sigo viviendo como aquellos años de juventud, atajando por callejuelas, analizando las novedades, ruedas, costal… Me gusta oír a la gente en la calle. En Úbeda hablan hasta las piedras y en Semana Santa más. Como anécdota, en mi coche desde el 7 de enero no se escucha otra cosa que marchas de Semana Santa. Mis hijos dicen que cuando cruzo Despeñaperros me trasformo, tanto cuando subo como cuando bajo.

–Ha hablado de ruedas y costal. ¿Qué opinión le merece el eterno debate en torno a este asunto?

–La rueda es posterior a los pasos. Posiblemente se llevaran con andas, pero estoy convencido que Jesús Nazareno, hace 500 años, no nació como una cofradía a ruedas. Lo único que sí que pido a las cofradías es que se respete la Procesión General, que es una marca de identidad de Úbeda y de nuestra Semana Santa. ¿Ruedas, hombros o costal? A mí me da igual. No voy a entrar en ese debate porque no nos lleva a ninguna parte.

–¿Cambiaría algo de nuestra Semana Santa?
–Me encantaría que en vez de una, fueran dos semanas (risas). Pero, por desgracia, no puede ser. Nuestra Semana Santa, como la he vivido desde muy pequeño, me gusta como es. Disfruto. Añadir, enriquecer los pasos y las cofradías, siempre, y que nos involucremos más en la Procesión General. Estos años atrás hemos visto como el número de hermanos que participan en la General decrece y mucho. No sé la razón, las cofradías son importantes en el momento de su procesión, pero también lo son en la noche del Viernes Santo. Habría que dar un toque de atención a todas las juntas directivas para que involucren un poco más a los hermanos. Es triste ver cómo decaen los guiones en un 90 por ciento. Los jóvenes y las personas de mediana edad estamos llamados a hacer este esfuerzo.

–¿Qué supuso para usted la JMJ?
–Tuve la oportunidad de estar en el equipo directivo y de organización de la JMJ, como responsable de protocolo civil durante esos cuatro días. Cuando recibí la noticia de que el Cristo de La Caída iba a estar en ese Vía Crucis, en el Paseo de Recoletos, lloraba como un niño en el coche, camino de mi despacho en Madrid. Me hubiese dado igual que fuera cualquier otra cofradía, lo importante era que mi Úbeda, mi ciudad, estaba presente en un acontecimiento internacional, con una proyección universal y que conllevaba la visita del Papa Benedicto XVI, uno los grandes teólogos de la Iglesia Universal. El Santo Padre tuvo la oportunidad de ver con sus propios ojos la imagen de Benlliure y para mí, ese momento, tuvo una enorme carga emocional. Con posterioridad, me indicaron que el Papa Benedicto XVI nunca había vivido con tanta intensidad un Vía Crucis, viendo el museo de la cristiandad en la calle. Francamente, para mí fue un orgullo.

–Como pregonero, ¿qué mensaje lanza a los ciudadanos de cara a la próxima Semana Santa?
–Yo trasladaría un mensaje de paz. Las cofradías deben ser ese punto de paz que cualquier cofrade necesita en el día a día, en nuestra trayectoria personal, profesional y circunstancial. Paz, que falta hace y mucho.::C.M