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geraldo ruiz del moralTras algo más de seis meses al frente del Partido Popular como presidente de la formación azul, Gerardo Ruiz del Moral hace balance de estos casi doscientos días capitaneando un nuevo proyecto marcado por la "regeneración, la participación y la democracia interna" del partido. Seis meses de "duro trabajo, reuniones constantes y trabajo interno" que van a marcar la hoja de ruta del Partido Popular en la carrera sin fondo hacia las elecciones municipales.

–¿Qué balance hace de su presidencia durante estos seis meses?
–Todos los cambios conllevan dificultades. Ganar el proceso congresual fue un palmetazo en la mesa, la confirmación de que nuestros afiliados y simpatizantes aspiraban a un Partido Popular diferente, abierto, participativo y democrático. Echar a andar esta maquinaria no está siendo fácil por las dificultades que estamos encontrando en el camino, pero mantenemos la ilusión intacta, las ganas de trabajar y la seguridad de cumplir con nuestros objetivos.

–¿A qué dificultades se refiere?
–A las divisiones internas de nuestro partido y no sólo a nivel local. Defiendo y defenderé que soy el presidente de todos los afiliados, sea cuál sea su sensibilidad política, pero tener al enemigo en casa dificulta y mucho nuestro objetivo de normalización e integración. Hemos agotado todas las posibilidades para llegar a un entendimiento con parte del Grupo Municipal que se niega a reconocer que las antiguas directrices ya no nos representan. Esa brecha es insalvable porque mantienen un constante pulso con nuestra Ejecutiva, con una actitud desleal, desobediente y desafiante. No lo vamos a permitir. Los tiempos de la mano tendida han terminado.

–Sin embargo, José Robles sigue siendo el portavoz del Partido Popular…
–Lo es porque el ROFAU (Reglamento de Organización y Funcionamiento del Ayuntamiento de Úbeda) ampara que lo siga siendo. Nuestros afiliados tienen que entender que es necesario la firma de todos los concejales del Grupo Municipal para poder cesar de esta responsabilidad al señor Robles. Sin embargo, hay quienes en una clara falta de lealtad política y responsabilidad, se niegan a rubricar una decisión acordada en Junta Directiva Local. Esta situación ralentiza nuestro deseo de cambio y regeneración y obstaculiza nuestro trabajo por el bien general de la formación, pero que no le quepa duda a nadie que es sólo circunstancial. El señor Robles no nos representa, ni el grupo de concejales que lo secunda. Es sólo cuestión de tiempo.

–Y la dirección provincial, ¿qué opina de todo esto?
–Si bien la escenificación es la del entendimiento y apoyo a mi proyecto de partido, echo en falta soluciones reales. Considero que la provincial tiene las herramientas para atajar este lastre y, en ocasiones, parece que olvidan la importancia de una ciudad como Úbeda, haciendo oídos sordos y mirando hacia otro lado. Les guste o no, los afiliados hablaron en las urnas en un proceso congresual que acabó en septiembre. Para ellos el tiempo se ha parado. No han cumplido con las expectativas de una dirección local que tendió la mano, consciente como era de que estábamos obligados a entendernos por el bien general de nuestra formación y de nuestra ciudad.

–A lo largo de estos seis meses, ¿en qué ha centrado sus esfuerzos?
–Hemos trabajado desde el minuto cero de ganar el Congreso. Nuestra sede, que ha permanecido cerrada seis años, ya está abierta y estamos recuperando la confianza de nuestros afiliados manteniendo un contacto directo con ellos. Estamos estructurando un sistema de comunicación que permita tener informados a todos ellos para establecer ese modelo participativo y democrático que perseguimos. Además, hemos activado la ‘incubadora de ideas’ y foros de debate donde afiliados, simpatizantes y colectivos pueden aportar sus puntos de vista para poder conformar la columna vertebral de lo que será nuestro programa electoral.

–¿Cómo valoras el panorama político de la ciudad?
–Sinceramente, creo que Úbeda no merece los políticos que tiene. En época de crispación, de desinterés por la vida política y una clara apatía social hacia los dirigentes de las distintas formaciones, Úbeda necesita políticos que miren de siglas hacia abajo, que se preocupen realmente por su ciudad y dejen de lado las pretensiones de prosperar en las estructuras internas de los diferentes partidos para convertirse en políticos profesionales. En mi opinión, Úbeda va bien por inercia, porque su potencial le viene dado por herencia histórica y patrimonial. Echo de menos un modelo de ciudad en el que nos podamos poner de acuerdo todos los partidos políticos en grandes proyectos, con altas miras, ambiciosos y a largo plazo. No como estas iniciativas electoralistas a la que nos está acostumbrando el equipo de Gobierno con el único fin de asentarse y garantizar los sillones.

–¿Cómo define la gestión de la alcaldesa socialista, Antonia Olivares?
–En política, hay políticos de gestión y políticos de fotografía; y es evidente que nuestra alcaldesa se ha creado una burbuja de protección, basándose exclusivamente en la sonrisa y en el uso de la propaganda. Es la primera alcaldesa capaz de inaugurar a bombo y platillo un arreglo de una acera o hacer como propios proyectos gestados en anteriores legislaturas. En mi opinión, esa burbuja es muy débil, porque la ciudadanía, en ocasiones discreta a la hora de manifestar sus discrepancias públicamente, conoce de las carencias que existen en nuestro municipio. Observan que Antonia Olivares se ha limitado a la micropolítica, realizando pequeñas acciones que vienen realizándose durante todos los mandatos y haciendo ver que ha descubierto la panacea. Cuando la escucho hablar del éxito turístico de Úbeda, da la sensación de que fue ella la que construyó El Salvador. Lo único que le ha beneficiado en estos dos años es la permanencia en el Partido Popular de quien le regaló la mayoría absoluta.

–¿Qué gestión propone entonces el Partido Popular?
–Es evidente que Úbeda necesita un impulso organizado y no acciones puntuales llevadas a cabo de forma impulsiva; Úbeda necesita ambición en vez de inercia, proyectos de envergadura -los inaugure el partido que los tenga que inaugurar-; Úbeda necesita creación de empleo de calidad y eso no se consigue ni con bolsas de empleo ni con contratos temporales, sino con medidas reales que potencien el emprendimiento y la red de empresas; Úbeda tiene que saber gestionar sus recursos turísticos para potenciar este sector, sin descuidar las necesidades de los ciudadanos que viven en el casco histórico; Úbeda necesita atención a sus campos y su agricultura, no el abandono y la dejadez a la que se ven relegados los trabajadores del campo; Úbeda necesita una administración local ágil y funcional. No es normal que de los más de 30 millones de euros que tiene Úbeda presupuestados, casi el 60 por ciento se vaya en gasto de personal y un ciudadano que quiera hacer un trámite o un empresario que quiera montar un pequeño negocio tenga que permanecer meses esperando los trámites burocráticos. Úbeda necesita atención a sus barrios porque no hay ciudadanos de primera y de segunda. Esta alcaldesa sólo se centra en el escaparate y olvida que esta ciudad no es sólo la zona centro o su zona monumental; Úbeda necesita consenso y entendimiento entre las fuerzas políticas, y no pasar el rulo de la mayoría absoluta; y Úbeda necesita una proyección urbanística y comercial con sentido común; no falta de coherencia ni criterio. A grandes rasgos, esa es la Úbeda que quiere el Partido Popular y esa es la gestión que defenderemos para nuestra ciudad.

–¿Qué les diría a su afiliados?
–Con respecto a la gestión de Antonia Olivares, poco tengo que decirles porque conozco el buen criterio de nuestros afiliados, que no se dejan engañar por fuegos articiales. No somos gente de redes sociales, ni de perfiles falsos, ni palmeros de nadie –ni siquiera de los nuestros-; vivimos con moderación, con respeto y en demasiado silencio cuando las olas del populismo y la demagogia quieren erosionar la calma de nuestros valores y principios. Lo que sí echan de menos, y me consta, es un Partido Popular más cercano, menos autárquico, más humilde y mucho más didáctico, y sí me gustaría aprovechar este medio para garantizarles que en ello estamos trabajando, que en siete meses a las riendas de este caballo desbocado, la doma está siendo difícil, pero les garantizo que, con paciencia y mucho esfuerzo por mi parte, llegará.:C.M