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catalina lola familiaCatalina Fernández Rascón la mujer más longeva de Baeza cumplió ayer 103 años rodeada de todos los suyos. La alcaldesa, Lola Marín, le entrego una placa y un ramo de flores en nombre de toda la ciudad por haber vivido todas las etapas y como ejemplo de toda una vida de trabajo. 

Esta baezana centenaria es madre de cuatro varones, Juan Luis, José Antonio, Antonio y Bartolomé.

Marín decía que “desde el Ayuntamiento de Baeza hemos querido acompañarla en un día como este. Es justo que la sociedad reconozca a sus mayores y tener esa oportunidad de hacerlo en vida”. Es un orgullo y placer poder saludarla, darle un abrazo y hacerle llegar el calor de toda la ciudad. Para finalizar agradecía a la familia la oportunidad de compartir con ella este 103 cumpleaños. 

Su hijo mayor, Juan Luis Lara Fernández, se mostraba muy agradecido por este pequeño homenaje a su madre. Una mujer con una vida diversa y complicada debido a los momentos históricos que ha vivido pues nació cuando se desarrollaba en Europa la Primera Guerra Mundial y era presidente del Gobierno, con el rey Alfonzo XIII, el liberal Álvaro Figueroa, Conde de Romanones. En aquel año en Baeza fue elegido diputado por este distrito liberal, Julio Burell, que había conseguido cuando fue ministro de Instrucción Pública, adscribir el Instituto a los presupuestos generales del Estado y la fundación de la Escuela de Artes.

Catalina nació en una ensimismada ciudad, patrimonial y agraria, que languidecía con un número de habitantes muy similar al actual, pero con una pirámide de población muy distinta. Es una mujer menuda, simpática, alegre y con buen sentido del humor. Tanto es así que se despedía agradeciendo el detalle y diciendo bien alto: “¡A vivir!”. 

Catalina, como tantas personas de su generación, no ha tenido una vida fácil pues su niñez y juventud le pillaron en una época muy austera. Además, cuando estalló la Guerra Civil ella tenía tan sólo 19 años. Catalina es de esas mujeres cabales, hacendosas que han sabido llevar bien a su familia y su casa y que se ha alimentado sin excesos en una saludable dieta mediterránea donde el aceite de oliva era el eje central de su alimentación acompañado de mucha fruta, verduras, legumbres, pescado y carne, en menor grado. No ha fumado nunca ni mucho menos aún bebedora. Esa buena naturaleza la está recogiendo ahora en forma de longevidad pues le ha permitido conocer a la tercera generación familiar.